Hay
dos maneras de que el sitio web de una empresa aparezca
en buscadores como
Google
o
Yahoo. Una
tiene que ver con la relevancia que “naturalmente”
le asigna el buscador, de acuerdo a la cantidad de
links externos que tiene ese sitio, o a la frecuencia
con que actualiza sus contenidos.
Hay
dos maneras de que el sitio web de una empresa aparezca
en buscadores como
Google
o
Yahoo. Una
tiene que ver con la relevancia que “naturalmente”
le asigna el buscador, de acuerdo a la cantidad de
links externos que tiene ese sitio, o a la frecuencia
con que actualiza sus contenidos.
Otra
forma es mediante el auspicio pago. La gran ventaja
de este tipo de publicidad es que el futuro cliente
está queriendo encontrar los servicios que la empresa
ofrece: tiene la actitud ideal para la compra.
Tanto
en
Google
como en
Yahoo,
la PyME sólo paga cuando el usuario hace
click sobre su sitio. Y la ubicación del sitio depende
del precio que esté dispuesta a pagar la empresa por
cada click. Es una subasta de palabras clave. Una
ferretería puede ofrecer 10 centavos por la palabra
“tornillos” y aparecer en primer lugar. Pero en cuanto
otra ofrezca 11 centavos, bajará al segundo, y así.
En
esta mecánica, el usuario puede modificar tanto el
precio por palabra como las palabras en sí mismas,
desde una aplicación que le suministra el propio buscador.
La lógica de mercado asegura que los buscadores mantengan
resultados relevantes para las búsquedas de sus usuarios,
aún cuando sean pagos.
Consejo:
tómese un tiempo para elegir las palabras clave que
identifican a sus productos o servicios, ingrese en
un buscador y haga su oferta. Los montos son pequeños
y la efectividad es grande. No se va a arrepentir.