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¿Cómo maximizar los beneficios de la publicidad fuera de tanda? Fortaleza, foco
y fama son las claves, y las películas de James
Bond son un buen ejemplo.
Si hay algo que todavía
resulta difícil es encontrar un nombre en castellano que simbolice la verdadera
revolución que está ocurriendo en torno publicidad televisiva por fuera de los
formatos tradicionales de spots y avisos. Desde hace décadas, tal vez desde
los comienzos mismos de este medio, las marcas logran presencia fuerte en la
ficción a través del sponsoreo global de programas. Se pueden recordar casos
emblemáticos, como el de
En Estados Unidos se impuso el término “product placement”
(PP) que refiere al “emplazamiento de producto” dentro de una trama de ficción.
El vocablo identifica, sobre todo, a las marcas que aparecen “casualmente” en
muchas de las películas de la pantalla grande. Las películas de James
Bond se convirtieron en un clásico del product placement, pero
el tema también fue llevado a su máxima expresión con “Náufrago a Medida
de Federal Express”. Y otra compañía que incursionó en la modalidad
fue BMW,
para promocionar su Minicooper
con la película “Italian
Job”, conocida en Argentina como “Estafa
Maestra”.
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Y para subir aún más un escalón se comenzó a hablar de “advertainment”,
vocablo que sintetiza un mix entre advertising (publicidad) y entertainment
(entretenimiento). El vocero local más comprometido con la especialidad es el
creativo Rodrigo Figueroa Reyes (foto), fundador de la agencia
FiRe.
De este modo se trató de marcar una diferencia, de resaltar que las marcas se
debían sumar, o incluso ser generadoras, al entretenimiento.
El tema no es menor y ocupa tanto a los grandes anunciantes
como a las poderosas redes comunicacionales. La revista Advertising Age
lanzó incluso hace algunos años la publicación Madison
& Vine (el título refiere a los nombres de las calles más famosas
de ambas industrias, la publicitaria y la cinematográfica), para jerarquizar
la temática.
Actualmente, los términos más utilizados son “branded
content” o “branded entertainment”. Es que, justamente,
lo que se quiere superar es el mero emplazamiento de una marca, pasando a ponderar
el rol estratégico que pueden jugar las marcas. Por eso, la consultora internacional
Millward Brown
acaba de lanzar un informe sobre el tema (“Branded
Content: More than Just Showing Up”), realizado por Nigel Hollis,
Chief Global Analyst, y donde se da cuenta de que no todo pasa
por lograr presencia de marca. Además, destaca que Argentina, igual que Estados
Unidos y Australia, son los lugares más permisivos a la hora de desarrollar
este recurso, algo que no sucede con tanta facilidad ni en Inglaterra o el resto
de Europa.
El trabajo menciona tres factores claves para el éxito de este
recurso: fit, focus y fame. Con ánimo de seguir con la regla nemotécnica de
las “F” —aunque ello signifique una adaptación sui generis del significado estricto
de las palabras—, el concepto se podría traducir como: fortaleza, foco y fama.
Fortaleza: El informe de MB destaca
que ciertas categorías de productos son más permeables, o encajan mejor (fit)
con el formato “branded content”. De ahí, la fortaleza de algunos productos
o servicios para implementar este tipo de iniciativas. Por ejemplo, un nuevo
teléfono móvil que es incorporado a la trama de una película llama la atención
fácilmente por tratarse de un segmento ligado a la innovación. Por el contrario,
con productos ligados a ámbitos más tradicionales, como el de la limpieza, hay
que agudizar el ingenio un poco más, para adaptarlos a la trama, ya que de por
sí no son demasiado llamativos.
Foco: Siempre según la misma fuente, es fundamental
lograr un equilibrio entre el simple emplazamiento de la marca y la integración
a la historia. En nuestro medio, las tiras de Pol-Ka
han hecho aparecer empleados de videoclubes, de Frávega
y hasta de farmacias, con tal de lograr sinergia entre marcas de productos y
ficción. Hoy mismo, los jamones Paladini
cuelgan de los ganchos de la carnicería de Martín Fierro en la tira de Canal
13 que va a las 21.30, aunque difícilmente nadie vaya a comprar
este tipo de fiambre a un establecimiento comercial de este tipo, al menos en
Argentina. También se ha visto a protagonistas consultando pantallas de PC arbitrariamente
con tal de “pasar el aviso”. O bien, se han retratado a los protagonistas de
novelas cargados de bolsas de supermercados más que visibles para el televidente.
Pero, al igual que sucede en la tanda, no todo lo que aparece
en la pantalla tiene asegurada la identificación por parte del público. El informe
de MB
destaca que también en el cine o en las ficciones de TV puede haber falta
de atribución a la marca. Es que para lograr una identificación fuerte ésta
debe tratar de jugar un rol comprometido, excitante, sorprendente y amigable.
Recordemos los ciclos en la televisión porteña que hicieron Hewlett Packard
y Chevrolet,
echando mano al formato de “unitario” para lograr que sus marcas lograran protagonismo.
Fama: Otra opción para no descartar es la
combinación del “chivo” (product placement/ PNT) con la publicidad tradicional.
Esto permite lograr resultados sinérgicos, destaca el analista de MB.
Por otro lado, un informe de Nielsen Media Research
de Estados Unidos indica que la conjunción del PNT con publicidad puede lograr
un 23 % más de reconocimiento, en comparación con el uso exclusivo de publicidad.
La irrupción de nuevos medios y desarrollos tecnológicos resulta
ideal para el desarrollo del branded content. Este contexto está facilitando
el ensayo con nuevos formatos. Y algunas marcas están tomando la delantera.
Pirelli
ya desarrolla sus propios cortos fílmicos con figuras taquilleras como Uma Thurman
para pasarlas exclusivamente por la web. Budweiser
creó su propio canal de videos online, BudTv.
Y Toyota anunció
una inversión de diez millones de dólares para desarrollar una serie de comedia
especial para teléfonos móviles. La iniciativa está orientada a captar al público
joven influyente (“young urban influencers”), al que seguramente estarán alcanzando
en mayor proporción de la que podrían lograr mediante una “planificación” tradicional.
Fuente: Infobae
Profesional





