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Nunca hacer mal un
trabajo fue tan rentable. Esta es la principal conclusión del segundo estudio
elaborado por la firma independiente de investigación The Corporate Library, documento
que ha levantado ampollas en el mundo del business estadounidense,
especialmente entre las empresas que aparecen citadas en el mismo.
Según el informe, en doce de las mayores compañías de Estados Unidos, sus directores generales han recibido en los dos últimos años salarios millonarios, ingresos que, dicho sea de paso, contrastan con el pobre rendimiento de esas mismas compañías y, por tanto, con las ganancias o pérdidas que han obtenido sus accionistas durante los últimos cinco años.
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La prensa norteamericana no tardó en hacerse eco de algunos casos concretos. Por ejemplo, CNN Money recordó el caso del Presidente y Director General de Verizon, Ivan Seidenberg (foto1), que recibió € 32,5 millones en los dos últimos años fiscales, mientras que el retorno para los accionistas de la compañía caía un 5 % en los últimos cinco años.
La reacción de Verizon no se hizo esperar. Su Portavoz, Peter Thonis, aseguró al portal financiero no haber visto este estudio, aunque afirmó que los salarios de sus directivos están en línea con los de la competencia. Además, aseguró que las acciones de Verizon se han revalorizado en los últimos 16 meses, con un retorno total para los accionistas del 34,6 %.
Sin embargo, en los principales foros norteamericanos se recuerda que este año el máximo directivo de Verizon arrebató el “honor” de ser el CEO mejor pagado por hacer mal su trabajo a Hank McKinnell (foto 2), de Pfizer, y Robert Nardelli (foto 3), de Home Depot, que ya no trabajan para esas compañías.
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Sin embargo, no todas las empresas se han tomado a mal las críticas. Precisamente Pfizer y Home Depot decidieron tomar cartas en el asunto. Tras la salida de su antiguo CEO y la entrada del nuevo, Francis Blake, en enero, el consejo de administración de Home Depot, llegó a un acuerdo para que su sueldo estuviera más vinculado al éxito o el fracaso de la empresa.
Elena Sanz de El Confidencial



