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Medios británicos dieron la voz de alarma acerca de los posibles daños que podrían producir a la salud humana las redes de internet inalámbrica WiFi. En realidad, no hacen más que recoger la preocupación que existe por parte de los usuarios. Incluso la Asociación Británica de Profesores Profesionales pidió oficialmente al gobierno que se investigue la situación, y la Agencia de Protección de la Salud de Gran Bretaña ya está al tanto para iniciar las averiguaciones.
En el otro extremo, Intel declaró en un comunicado: “Basados en una reciente investigación científica, creemos que no hay riesgos para la salud por el uso de redes inalámbricas”. Su postura también fue apoyada por la American University de El Cairo.
Aún así, algunos expertos de la industria creen que la investigación debiera realizarse. “Debemos tener certeza de las medidas de seguridad, testear los procesos en terreno y monitorear el entorno para observar los efectos de las emisiones de los dispositivos WiFi”, consideró Marj Hogan, Gerente Técnico de la consultora inalámbrica LCC Middle East. El ejecutivo señaló, sin embargo, que las radiaciones WiFi son sólo una pequeña parte de las emisiones que existe en el medio ambiente.
Y para agregar un punto de vista diferente a la polémica que recién comienza, Ahmed Zeidan, Gerente de Ventas de Netgear Middle East, echo mano a un argumento que hasta parece argentino: “El verdadero daño viene de parte de los usuarios cuando instalan más capacidad de conexiones inalámbricas de las que ellos necesitan”, dijo. Es decir, que la culpa la tendrían los clientes, y no las empresas ni sus redes.
Fuente: El Mercurio

