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La llegada de Hideki Komiyama (foto 1) a la Presidencia Ejecutiva de Sony Ericsson es la última prueba en un matrimonio corporativo exitoso. En un momento delicado, posprimeros pasos de la nueva gestión son clave.
Hace seis años, cuando la japonesa Sony y la sueca Telefon AB LM Ericsson combinaron sus operaciones de producción de celulares en una empresa conjunta a partes iguales, la decisión parecía un esfuerzo de último minuto para salvar a dos compañías alicaídas en medio de un mercado repleto de alianzas fracasadas. Los diseños de los teléfonos de Ericsson no atraían a los consumidores y Sony, una de las compañías de electrónicos más grandes del mundo, no tenía conocimientos sobre las redes que conectan a los celulares.
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Sin embargo, Sony Ericsson Mobile Communications AB, que estableció su sede en Lund, una pequeña ciudad universitaria en el sur de Suecia, está creciendo. Fusionando las prácticas japonesas y suecas, produce teléfonos populares que ninguna de sus empresas matrices podría fabricar por sí misma. Por ejemplo, combinó la marca Walkman de Sony con la tecnología inalámbrica de Ericsson para crear uno de los primeros celulares musicales, una categoría en la que ahora están incursionando empresas como Apple.
Komiyama, quien asumió el cargo en noviembre último, es el tercer Presidente de Sony Ericsson y proviene del socio japonés, tal como acordaron las compañías, lo cual se ha cumplido hasta ahora. Su principal desafío es expandir la compañía para competir con los pesos pesados de la industria y a la vez, mantener la delicada relación de la empresa conjunta. “Ésta no es una industria en la que el éxito se dé por sentado”, aclaró el Presidente Ejecutivo de Ericsson, Carl-Henric Svanberg, en una entrevista. Los fabricantes de teléfonos tienen que producir rápidamente aparatos que sean visualmente atractivos e innovadores. “Es una batalla constante”, afirmó Svanberg.
Hasta ahora, Sony Ericsson ha vendido más de 45 millones de teléfonos walkman, incrementando su participación en el mercado global del casi 6 % que tenía hace dos años a cerca del 9 % actual, según Gartner. Es poco, en comparación con rivales como Nokia, que lidera el mercado con una participación de 38,1 %, la surcoreana Samsung (14,5 %) y la estadounidense Motorola (13,1 %).
Katsumi Ihara, el primer Presidente de Sony Ericsson, construyó la sociedad a partir de cero y estableció las bases de la integración. Sin embargo, desde sus primeros días la empresa enfrentó problemas debidos a un portafolio limitado y dificultades de producción. Miles Flint (foto 2), el ejecutivo británico que sucedió a Ihara en 2004, mejoró el proceso de fabricación y expandió la gama de celulares, introduciendo la popular línea Walkman y modelos de precio más económico para ingresar a los mercados emergentes. Alentada entonces por el éxito de los teléfonos Walkman, la compañía agregó otras marcas Sony, como las cámaras Cybershot y los televisores Bravia.
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Flint, a quien los analistas atribuyen grandes habilidades diplomáticas a la hora de tratar con ambas casas matrices, renunció a la Presidencia a fines de octubre de 2007 por razones personales. Ahora, Komiyama enfrenta un proyecto clave: hacer que los juegos en los teléfonos celulares se vean lo suficientemente bien y sean lo suficientemente rápidos para utilizar la popular marca PlayStation. Si la experiencia de juego no está a la altura de la marca, ésta podría verse afectada, afirma el Director de Productos y Planeamiento de Sony Ericsson, Rikko Sakaguchi, quien propuso el primer teléfono Walkman a fines de 2004. Ahora, cree que podrían pasar varios años antes de que pueda lanzarse un teléfono PlayStation.
Hasta entonces, Komiyama tendrá que balancear la incursión en los teléfonos de bajo precio orientados a los mercados emergentes con la expansión de la gama de teléfonos exclusivos. “Sony Ericsson está en una posición delicada, expandiéndose a dos áreas nuevas simultáneamente, lo cual hay que manejar con cuidado”, señala Richard Windsor, Analista de Nomura Holdings.
En el último trimestre, las ganancias de Sony Ericcson cayeron un 10 %, a u$s 377,7 millones, pese a haber registrado un alza de 7 % en sus ventas. Es que los márgenes sufrieron debido a que la empresa vendió más teléfonos de precios medio y bajo.



