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Pese a que se registraron importantes avances en el tema de inclusión de género y en la actualidad representan el 42% del mercado laboral argentino, su acceso a posiciones directivas sigue estando limitado dentro de las compañías. Causas, experiencias y soluciones a este problemática
Que las mujeres participan cada día más en el mundo laboral es un hecho indiscutible. En efecto, los datos indican que en Argentina las mujeres representan el 42% de la población ocupada
Sin embargo, el acceso a los puestos ejecutivos en la mayoría de las empresas continúa siendo un escollo difícil de sortear para aquellas que pretenden aspirar a ocupar los cargos máximos.
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Nuevamente, los números corroboran la afirmación. Según el International
Business Report (IBR) de Grant Thornton International, el 53% de las empresas
argentinas no emplea a ninguna mujer en puestos gerenciales y sólo un 23% de
las compañías locales cuenta con una mujer en su gerencia.
Pero esto no es sólo un fenómeno local, sino una realidad que se repite en todo
el mundo.
Si tomamos los datos a nivel mundial, la cifra resulta poca alentadora: según
la Organización Internacional del Trabajo, el porcentaje de mujeres en
posiciones ejecutivas alcanza solamente el 16,5 por ciento.
¿Por qué cuesta todavía el acceso de las mujeres al poder? Aunque parezca una pregunta sencilla, el interrogante, según los especialistas, encuentra su respuesta en la conjunción de múltiples y diversos factores.
Estructuras
Una de las variables que juega un rol fundamental en el acceso de las mujeres
al poder es el predominio de culturas organizacionales fundamentalmente
masculinas.
“Las grandes y medianas organizaciones y empresas en la Argentina, en general,
tienen una cultura organizacional al menos ‘poco amigable’ para las mujeres. En
general, las organizaciones se basan en viejos esquemas masculinos relacionados
con la competencia, la competitividad, la racionalización de los
procedimientos, el ejercicio muchas veces autoritario del poder y dejan muy
poco lugar a la creatividad, la asociatividad y, menos aún, a la intuición”,
señala María Rosa di Risio, profesora en Filosofía de la UCA e integrante de la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en Gestión de Organizaciones
(WIM).
Lidia Heller, coordinadora de WIM y especialista en temas de género coincide:
“Tradicionalmente las estructuras organizacionales o las empresas fueron
concebidas por hombres y es muy difícil para las mujeres franquear ciertos
obstáculos, como los prejuicios o los mitos”.
Mitos y prejuicios que, según los especialistas, no encuentran sustento en la
realidad. Tal es el caso de la concepción errónea acerca de la falta de
capacitación de las mujeres.
“Hace 10 o 15 años atrás se podría haber hablado de falta de credenciales
educativas, pero en los últimos años los niveles de educación y capacitación de
las mujeres se han equiparado con el de los hombres”, afirma Heller.
Familia y poder
Otro de los prejuicios más comunes vinculados con el acceso de las mujeres a
puestos jerárquicos tiene que ver con su encasillamiento dentro de su rol de
madre.
La ecuación trabajo-familia y la conciliación entre la vida
laboral y la atención de los hijos suele ser uno de los principales argumentos
esgrimidos por los empresarios a la hora de justificar la no inclusión de
mujeres en puestos ejecutivos.
“Estos son puestos que demandan 10 o 15 horas diarias, viajes, traslados; y se
supone o se imagina que una mujer no estaría en condiciones de soportarlo. Pero
esto no es así, ya que no todas las mujeres dan prioridad a la familia, para
algunas su carrera laboral es muy importante, pero lo que sucede es que tampoco
tienen la opción o la alternativa de poder acceder a ellos”, señala Heller.
Según Graciela De Oto, Presidenta de la Fundación Suma Veritas –red social,
global y de negocios destinada al crecimiento integral de la mujer-, este
encasillamiento de la mujer dentro de su “rol reproductivo” se traduce en
segregaciones dentro de las organizaciones, haciendo que las mujeres se
concentren en sectores poco competitivos y con escaso acceso a puestos
directivos, como marketing o recursos humanos.
“Como la mujer viene de la esfera de lo privado no tiene para los empresarios
el ‘hambre competitivo’ que implica dedicarse en exclusivo a la organización,
estar disponible a toda hora para elaborar estrategias organizacionales,
viajar, y participar de eventos fuera de horario de oficina para mejorar su
posición dentro de la empresa”, explica la especialista.
Pero, según De Oto, no todo es culpa de los hombres, ya que existe un elevado
número de mujeres que deciden por sí mismas permanecer en cargos estereotipados
como femeninos y resignar posiciones de poder.
En este sentido, todos los especialistas coinciden en que
muchas veces uno de los principales escollos que deben sortear las mujeres que
aspiran a alcanzar puestos de mando es la inexistencia de una verdadera
conciencia de género entre sus propias pares dentro de las organizaciones.
Estilo de liderazgo
Aunque es un tema que está en constante discusión, la mayoría de los
especialistas coinciden en que todavía no se puede hablar de la existencia de
un liderazgo femenino propiamente dicho. Sin embargo, reconocen que hay ciertos
rasgos o características que la mayoría de las mujeres ejecutivas comparten y
que las diferencian de los hombres a la hora de desempeñarse en puestos
directivos.
“Las mujeres somos todas diferentes y por ende tenemos distintos estilos. Por
eso creo que no podemos hablar de un estilo de liderazgo femenino; porque
además es un modelo que todavía está en plena construcción”, señala la
psicóloga Susana Ruiz, integrante de WIM y especialista en gestión de recursos
humanos.
No obstante, -reconoce- ese modelo aún no culminado se acercaría más a un
estilo de liderazgo de tipo participativo, con un mayor lugar a la comunicación
y a la creatividad.
“Hay algunas características particulares, pero el liderazgo tiene muchas
aristas y no creo que haya una definición tan tajante entre lo que es femenino
y masculino. Incluso las mujeres son bastante diferentes entre sí”, afirma Heller.
Y agrega: “Sí hay ciertos denominadores comunes como la empatía, la intuición o
el poder armar equipos de trabajo; sin embargo también hay mujeres que tienen
estilos más cercanos a lo que es el liderazgo tradicionalmente denominado
masculino”.
Para di Risio, la existencia de un liderazgo femenino es un hecho, pero se
trata de un concepto que no es patrimonio exclusivo de las mujeres, sino que
constituye un arquetipo en sí mismo, al que se le pueden atribuir ciertas
características: creatividad, intuición, una más fácil "relación" con
el mundo afectivo y emocional, y una fuerte tendencia a trabajar en equipo y de
manera asociativa.
Uno de los factores que dificulta la construcción de un estilo de liderazgo
propio es la escasez de modelos femeninos en el ámbito ejecutivo.
“Las mujeres no tenemos suficientes modelos para ejercer roles directivos y en
el ejercicio de roles, la imitación y los modelos son clave. Estamos
aprendiendo a desenvolvernos en esos ámbitos, y tal vez en muchos casos con
cierto temor, ya que nos exigen más de afuera, se nos pide más formación y más
experiencia”, señala Ruiz.
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En práctica
Hace ya siete años que Margareth Henriquez ocupa la presidencia de bodegas Chandon. Pese a desempeñarse en un sector que está muy asociado al mundo
masculino, como es el rubro vitivinícola, la ejecutiva dice que nunca sintió
que su condición de mujer representase un problema para su carrera.
“Me parece divertido estar en un sector tan masculino, me cuidan bien, siempre
me protegen y me tratan de manera muy especial. Nunca sentí mayor resistencia
por la parte masculina, también es verdad que siempre he creído que los
espacios no existen para nadie, aunque el puesto esté libre y tu cartelito en
la mesa, los espacios se ganan y esto toma tiempo, paciencia, reflexión y sobre
todo mucho amor por lo que hacés, y eso me sobra”, señala Henriquez.
En cuanto a su gestión, la directiva reconoce que existen diferencias
características en su estilo de liderazgo, vinculadas fundamentalmente a una
cuestión de género.
“Recuerdo a mis jefes y me veo y siento que nos comportamos distinto. Para
comenzar creo que en el liderazgo femenino con frecuencia hay componentes
fuertes que pasan por la parte maternal y protectora, por la manera en la que
nos conectamos, por la capacidad y el placer de convocar y comunicar”, explica.
Según la directiva, en ocasiones le han sugerido ser más fuerte, pero su
respuesta siempre fue la misma: “Soy como soy, siempre con la intención de
crecer y mejorar, pero no puedo ser otra, sino no sería quien soy, ni hubiese
llegado jamás a donde estoy”.
Y concluye: “Sabemos que no hay un todo hombre ni una toda mujer, pero las
estadísticas muestran claramente las diferencias. Basada en esto, y con la
convicción de que somos diferentes, puedo asegurar que el resultado de la
mezcla es fabuloso, ya que aporta diversidad a la empresa y en la diversidad
encontramos riqueza”.
Soluciones
Mejorar el acceso de las mujeres a puestos directivos es un problema que no
tiene una solución sencilla, ya que es una cuestión que requiere de la
intervención de distintos actores y de un trabajo prolongado en el tiempo.
Sin embargo, existen ciertas acciones que permiten avanzar en la resolución de
esta problemática, como la inclusión del tema en la agenda pública, la creación
de legislaciones sobre género y la certificación del efectivo cumplimiento de
las normas ya vigentes, y la construcción de una verdadera conciencia de
género.
“Son muchos los factores que intervienen. Uno es el institucional, con la
posibilidad de que las empresas empiecen a diseñar programas de conciliación de
vida laboral y familiar, no sólo para mujeres sino para hombres. Desde el punto
de vista de las políticas públicas, que puedan haber mayores accesos para las
mujeres y una legislación favorable. Y desde el punto de vista individual, el
conocimiento de cada mujer sobre lo que quiere de su vida profesional y laboral
y cómo lo quiere compatibilizar con su pareja y con sus hijos”, resume Heller.
Pese a estas carencias, los expertos aseguran que la situación de las mujeres
ejecutivas en Argentina es bastante más favorable que la del resto de los
países de Latinoamérica.
“El progreso que se viene dando en Argentina es alentador, aunque todavía falta
mucho”, afirma Ruiz.
Y sin dudas, la asunción de una mujer en la presidencia de nuestro país arroja
una luz más de esperanza sobre el tema.
María Eugenia Baliño
©infobaeprofesional




Comentarios (1)
no he dejado en este sitio de mujeres ejecutivas ningun msn.
Publicado por angelica reggi | Febrero 15, 2008 8:18 AM
Publicado el Febrero 15, 2008 08:18