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Segundo Tipo
El Caballero de todas las Aventuras, el Guerrero, el Combatiente, el Samurai, el Pirata Osado . . . Su centro de gravedad está puesto en la Acción, posee una inteligencia aguda y analítica, más que contemplativa y mística. Su fuerza reside en su carácter dinámico, valiente, activo; compensa la agresividad de su energía y de su arrojo, con la Generosidad. Su naturaleza pasional, la compensa con su Nobleza. Su dominio de sí mísmo y su disciplina férrea se acrecientan en paralelo con su grandeza de espíritu y su aceptación de la Gracia Divina.
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Sólo piensa en ordenar los hechos y clarificar el Caos. Corta los nudos gordianos, elimina lo innecesario, cual cirujano, corta por lo sano. Su otra cara nos muestra al Herrero, al Forjador, al Alquimista . . .
Su símbolo es la Espada. Todo es incierto, periférico, salvo las constantes de su Dharma que lo jala. Un destino único de Honor y de Gloria; su Energía que lo tensa, su Dama Virtuosa, Inalcanzable, su Anima Bella. Sus anhelos: el honor, la virtud, la certeza de su fe cumplida en su corazón, vivir una vida de fuego sublime, abrasador, el Sacrificio por excelencia. De éstos dependerán todos los demás valores. Dirige su voluntad sólo hacia donde reside la Grandeza de Espíritu, los Hermanos Mayores . . .
Es gozador, desde la función psicológica del goce, poeta, esteta, es aquel capaz de emborracharse de poesía musical estética y reverberante de sonidos y visiones, de ensueño, de amor cortés, quizás a veces también con vino rubí . . . A veces hasta puede escribir un poema para luego romperlo y tirarlo al río como el Gran Maestro Lao Tse. Pero no es enlazado por la materia como tal.
Su parte oscura es la Violencia. Este hombre tiende al Espíritu pero de una manera "subjetiva". Su Idealismo es mundano y bastante egocéntrico. Sabe en su fuero interno que la operación práctica de una posible curación es advertir la enfermedad a tiempo y aceptarla como algo que hay que erradicar. Es reverente ante la Vida. (Desde el ensueño me atraviesa como una lanza la música vivificante de "El último de los Mohicanos", de Michael Mann)
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Su perfume es el de la Animación. Algunos ejemplos: José Martí, Omar Khayyam, Juan de la Cruz a modo de Guerreros de la Poesía, del Arrobamiento Místico, del Corazón Encendido, la Acción puesta al servicio de las ideas, de las palabras, de los actos de la carne. El Guerrero Sublime, el Guerrero Inmortal, el Maestro de Guerreros como el personaje de Sean Connery en "Highlander" de Russell Mulcahy.
Allí donde las sociedades o pueblos disipan, degradan y corrompen al hombre, a la familia y al grupo, se hace necesaria la actividad exterior de "reordenamiento y recuperación del Reino" a modo del Rey Arturo y sus Nobles Caballeros. Otros guerreros para recordar:
Ram, Krishna, Mahoma, Moisés, entre otros entregados a la Nobleza con toda su Energía.
El Arquetipo del Guerrero también aparece en las características nómades de su comportamiento, su hidalguía y su falta de temor ante el desarraigo. No es sedentario, en general. Pero aquí debemos hacer una diferencia entre el sedentarismo del primer tipo de hombre y los que estudiaremos luego. El Primer Tipo, se queda en un sitio, pues encontró su lugar en el mundo y allí habita, apacible y sosegado, sin ansias de viajar por el mundo, pues puede viajar por el Universo: aprendió a mover el punto focal de su conciencia, lo que implica haberse transformado en un Viajero del Tiempo y del Espacio, un Navegante de los Mundos . . . Es el sedentario que ya se basta a sí mísmo y no necesita de los viajes para tener una vida intensa, brillante y digna. Pero, para los otros tipos de hombres sedentarios, esta situación es muy distinta, como veremos más adelante.
El Samurai, mantiene su cualidad de nobleza por medio de un tipo de vida disciplinada, no sólo por entrar en combate cuando es necesario para cuidar las fronteras, sino por entrenamientos, adiestramientos, prácticas y educación en ascetismo. Mirando a los hombres de la vida moderna, me suenan las palabras de Groucho Marx: "Ese hombre que se ha quedado dormido frente a su televisor en el living de su casa, sueña cuando era lobo".
No hay virtud ni virya sin actividad viril y arriesgada en cualquier campo, por eso el hombre actual tiende, si lo gana su pereza o la entropía ambiental, a volverse opaco, deslucido, blando, feminoide si no mantiene su motivación real y sublime, encendida. Esta perspectiva es la que nos hace comprender el brillo y el poder mítico de algunos pueblos de la humanidad: touaregs, cruzados, cowboys, caballeros, beduinos, pieles rojas, samurais, etc.
Una de las características más relevantes de este Tipo Psicológico es el Sacrificio. Sabe "Hacer Sagrado" un acto. Esto es lo que significa sacrificarse. Actuar en una ocasión cualquiera, entregando por algo más alto nuestra propia vida, nuestro propio tiempo, nuestra propia energía. El hombre guerrero en su modalidad elevada, participa de la Trascendencia de su vida personal porque está dispuesto a dar la vida por otros. Esta situación, simbólicamente, no quiere decir sólo morir en esta vida; también ocupa este lugar una madre que elige dar su vida viviente al servicio de la salud, cuidado y educación de sus hijos, teniendo que elegir por sobre su carrera u otros anhelos. Son otra clase de Servicios en donde el acento no está puesto en la vida o muerte física. Son muertes simbólicas y uno, cual guerrero combatiente, se atreve a sacrificarse por algo, que se entrevée como más importante.
Por supuesto que aquí también se aplican los dos aspectos de grado y de modo de la Inteligencia Global y entonces podemos intuir el amplio espectro de guerreros que nos presenta el Arquetipo puro. A modo de ilustración y siempre bebiendo además del cine que es una buena despensa inagotable de arquetipos, se pueden verificar aspectos de esta nota en "Gladiador" de Ridley Scott, "Corazón Valiente" de Mel Gibson, "El último Samurai" de Edward Zwick, o "El tren de las 3.10 a Yuma" de James Mangold para dar sólo unos ejemplos entre tantos otros.
Poco a poco iremos viendo como lo hicimos con los dos hemisferios cerebrales, qué puede hacerse dentro de uno mismo con las habilidades, destrezas y virtudes de estos cuatro tipos de hombres que estamos revisando. Tenemos que recordar que esa sería nuestra principal danza: La Integración.
Oasis del Centro
Educación Ontológica - Procesos de Individuación
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Ilustración. Eugenia Maronna
Otras Notas de la Autora:
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte I)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte II)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte III)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte IV)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte V)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte VI)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte VII)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte VIII)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte IX)



