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Pero el Deshollinador está dormido . . .
Cuando nos sentimos perdidos, cuando no pisamos una tierra firme, ni contemplamos la generosa luminosidad del día, ni la belleza suprema de la noche, cuando certeramente se abre un abismo espantoso - ya sea porque perdimos los seres queridos, la confianza, la salud, los trabajos, la belleza, el dinero, los objetos de placer, la inserción social, las rutinas fijativas o las ilusiones - caemos en un estado lamentable, nos hundimos en las tinieblas del alma, y nos entregamos descaradamente, a un estado depresivo y errático que se lo denomina metafóricamente infierno, sueño o hipnosis desde antaño, porque se nos restringe la percepción de la realidad, queda rígido nuestro patrón interpretativo del mundo que nos rodea o se inmoviliza el punto focal de nuestra conciencia. Ya sabemos que en uno u otro nivel, estas cosas nos pasan a todos y es allí cuando comienza nuestra sutil o grosera DESESPERACION, pues "la Percepción es Selectiva". El Deshollinador se ha dormido en el Centro del Mandala, el Hogar de la Ignorancia. (Ver Nota 1)
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Según los científicos modernos y los estudios psicológicos, psicoanalíticos y psiquiátricos, - cuya obra cumbre mundial sobre estados de padecimiento psíquico interno desde lo mínimo a lo máximo, situaciones conductuales en todos los niveles y búsqueda desesperada de bajar la ansiedad y el stress que corroen al ser humano, (trastornos del estado de ánimo de toda clase en los humanos) es el libro: Synopsis of Psychiatry, de Harold Kaplan, Benjamin J. Sadock y Jack A. Grebb, séptima edición conocido también por DSM IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) - este padecer psicológico ha sido investigado desde las ciencias neurológicas, ciencias del comportamiento y también desde lo biológico, la medicina alopática, homeopática, la sociología, etc., con la meta primordial de todo médico que es devolver a la persona su salud.
De tal modo, que vemos así que los móviles de los científicos, los religiosos, los artistas y los filósofos, ha sido desde siempre, devolver al hombre, lo que le pertenece: su alegría fisiológica, su calibre psicológico, su esplendor espiritual. Pero todos estos esfuerzos desde lo externo no pueden contrarrestar las potencias disolventes, catabólicas en nuestra vida, la pulsión de muerte, Thánatos, las pulsiones autodestructivas que dispersan todas nuestras unidades de vitalidad y por el mecanismo de proyección cobran cuerpo material, en nuestro dolor físico, psíquico o espiritual.
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El Deshollinador duerme. Y nosotros seguimos como náufragos en una inmensidad ilusoria . . . a la deriva oceánica de la incertidumbre, del caos, del eterno cambio, en la máxima oscuridad . . . nuestro sistema ha llegado a su máxima Entropía. (Ver Nota 2) Y es allí donde el hombre nuevamente va en búsqueda de intensidad, no importa a qué precio para no sentirse morir. El problema es que no ve, que algo que le traerá beneficio aparente a corto plazo, le traerá penurias un poco más tarde . . .
Existen sustratos neuroquímicos y neuroanatómicos que son comunes a todas las compulsiones, adicciones a todas las sustancias (alcohol, tabaco y todo lo demás), como así también a jugar compulsivamente, a comprar para bajar nuestra ansiedad, aceptar absolutamente todo lo que nos vende la sociedad de consumo, a mentir compulsivamente, al sexo indiscriminado, a amarrocar, a comer en exceso, a las computadoras como único vínculo interpersonal y nutricio, a trabajar (los workoholic), a relaciones sadomasoquistas adictivas, a dilapidar el dinero, al televisor, a la frivolidad, etc. que provocan degradación y efectos nocivos en la actividad de las áreas de recompensa específicas del cerebro. (Área tegmental ventral, locus coeruleus, núcleo accumbens, por ejemplo.) Parece ser que todo lo compulsivo, lo exagerado, lo agigantado, al igual que nuestras inteligencias, pide y reclama:
¡BALANCE! ¡EQUILIBRIO! ¡ARMONIA! ¡NADA EN DEMASÍA!
Pepe Grillo, pequeño como una semilla, trata de hacerse oír. Pero el Deshollinador continúa durmiendo. Las tentativas y los pedidos de Pepe Grillo sin embargo, resuenan en su interior y de alguna manera, penetran y se instalan.
El Deshollinador ya no duerme tan tranquilo.
Por otro lado, los Ángeles del Destino, con sus trompetas magníficas, también lo quieren despertar y hasta bajan por la escala para ayudarle a salir de su hipnótico sueño . . . como en la Primera Imagen del Mutus Liber de los Alquimistas . . . pero tampoco lo consiguen . . .
El Deshollinador ya está durmiendo desasosegado, inquieto . . .
Cuando desde lo Alto, desde lo Interno y desde lo Externo pareciera que el Universo se ha confabulado para quitarnos los velos, . . . puede que el Deshollinador despierte al fin. ¿Cómo despertará el Deshollinador?
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MANDALA: Recordando nuevamente a Carl G. Jung y todo su trabajo con mandalas, podemos reconocer así, la importancia y la relevancia que han tenido las investigaciones y el trabajo de Artes Plásticas relacionadas con el mandala: el mandala es un "círculo", término sánscrito, aunque su dibujo sea complejo y a menudo se encuentre en un recinto cuadrado. Es un resumen de la manifestación espacial, una imagen del mundo, al mismo tiempo que la representación y actualización de poderes naturales creadores. Es una forma de emblema, medio, diagrama geométrico o cristalización visual. También una imagen psicagógica, un psicocosmograma, apto para conducir a quien la contempla a la Iluminación. Es la determinación de la orientación por los cuatro puntos cardinales y la búsqueda de orden y Armonía.
El mandala pintado o dibujado como soporte de los procesos cognitivos psicológicos, es una imagen en transformación con cuatro puertas, cuatro orientaciones del espacio, como así también progresiones desde la periferia hacia las cámaras centrales. Es una imagen sintética y dinamógena a la vez, que representa y tiende a hacer superar las oposiciones de lo múltiple y la unidad. De lo descompuesto y lo integrado, de lo diferenciado y lo indiferenciado, de lo exterior y de lo interior, de lo difuso y lo enfocado, lo concentrado y lo dispersado, lo aparente y lo real invisible, de lo espacio-temporal y lo intemporal-extraespacial. Siempre sirve para la contemplación y la meditación.
La función del Mandala es reunir los elementos dispersos, su círculo alrededor sirve como contención y se designa como la Montaña de Fuego, para representar la protección y trabajar a modo de Mandala Protector. Se necesita despotencializar las proyecciones. Pero para navegar por el Mandala por la Vía de los Medios Hábiles, un camino espiralado, no lineal, se parte del reconocimiento de la Ignorancia, haber despertado en algún nivel.
El Mandala en todos los pueblos ha sido considerada una invención terapéutica prodigiosa, cuyo marco simbólico y las consecuencias psicológicas superan en mucho lo esperado. En tibetano lo llaman: dKyil-bKhor, la Esfera de la Educación de la Esencia. La práctica de la realización de Mandalas, - dibujarlos, contemplarlos, concentrarse en ellos, interpretarlos . . . - facilita el proceso de integración de funciones, familiarizando así al individuo con los misterios de su propia psique.
En la comprensión del Mandala simbólico de Las Sabidurías Búdicas y desde el Contexto Tibetano, existen cinco venenos que pueden ser transmutados por el hombre común en la vida cotidiana, para ser transformados en miel. Estos son: la Ignorancia, el Centro del Mandala; la Agresión, el Cuadrante Oriental del Mandala, el Este; el Orgullo, el Cuadrante Meridional del Mandala, el Sur; el Deseo, el Cuadrante Occidental del Mandala, el Oeste; la Envidia, el Cuadrante Septentrional del Mandala, el Norte. Estas son las cinco direcciones de nuestros afectos. El mundo actúa sobre uno estimulando el surgimiento de un veneno determinado; en cada situación hay que usar una sabiduría diferente que sólo se obtiene por la práctica de la Vía de los Medios Hábiles.
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ENTROPIA: contemplando una olla de agua caliente y otra de agua fría, en un espacio cerrado, la del agua caliente comunicará su calor a la fría y al cabo de un tiempo, las dos ollas estarán con la misma temperatura. Esto significa que ya no existe ningún intercambio de energía entre ellas. Magnitud igual al cociente del calor absorbido por un cuerpo por la temperatura que lo absorbe, utilizada en termodinámica. Aumenta siempre en los fenómenos irreversibles, lo cual equivale a decir que algo evoluciona en una dirección determinada y a medida que crece la entropía, disminuyen sus posibilidades.
La entropía mínima existe al principio cuando uno de los cuerpos está en un nivel muy alto de energía, pero cuando ya no puede tener intercambio alguno entre ambas partes, puede decirse entropía máxima o muerte del sistema.
Psicológicamente hablando, significa la muerte psicológica, el aburrimiento más letal y la desidia, los cuales pueden combatirse, nutriendo aspectos nuevos para el Ser, rejuveneciendo así la persona y generando alas de Libertad. Cuanto antes pueda hacerse esto, se minimizará la entropía y se recargará la dinámica vital del individuo. Pero como todo lo que parece una panacea, no lo es. No se trata simplemente de proponerse hacer algunos cursos nuevos o una nueva gimnasia. Es mucho más profundo, pues no debe caer esa nueva técnica o hobbie en los mismos lugares de siempre.
Educación Ontológica
Procesos de Individuación
Dinámica de la Comprensión
Integración de los Dos Hemisferios Cerebrales
Desarrollo de las Siete Inteligencias y la Inteligencia Global
Seminarios, Cursos y Educación Permanente abierta al público en general en:
Oasis del Centro
Dirección: Rosa G. Lopez de Gomara
Domingo F. Sarmiento 1817 - 2º "E" C1044AAA - Ciudad de Buenos Aires - Argentina
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Asociación Médica ArgentinaEscuela de Graduados
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(5411) 4957-0215 4811.3850
Otras Notas de la Autora:
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte I)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte II)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte III)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte IV)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte V)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte VI)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte VII)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte VIII)
De cómo el Deshollinador se convierte en Héroe (parte IX)





