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Este mes se abren en Bogotá las dos primeras tiendas de la
empresa peruana de confecciones Topy Top y la primera del diseñador Ermenegildo Zegna,
que llegan para completar la oferta de la chilena Falabella y de las españolas Mango y Zara que desembarcaron en los últimos dos años
en el país y están revolucionando el mercado de las confecciones en Colombia.
El arribo de estas dos nuevas marcas implica una inversión inicial que supera
los US$1,5 millones para las tiendas que se abrirán este año, en las cuales se
ofrecerá vestuario y calzado, un mercado que pasó de mover $7,3 billones en
2000 a $9,4 billones en 2006 y más de $10 billones el año pasado, según la
medición que hace la investigadora de mercados Raddar.
La visión de los empresarios internacionales es que este negocio aún da para
crecer mucho más porque a pesar de la variada oferta de marcas que ya existen
en el país aún faltan propuestas diferenciales para suplir la demanda de
consumidores, cada vez más informados y exigentes en lo que respecta a moda y
vestuario.
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Un estudio presentado por Inexmoda y Raddar a finales del año pasado revela que un
42,6% de las personas compra vestuario y calzado porque le gusta la oferta y la
novedad, mientras sólo un 0,16% tiene en cuenta la economía al adquirir sus
prendas. Esta es una de las razones que han hecho que Colombia se haya puesto
de moda entre los inversionistas internacionales y muestra un panorama de
fuertes cambios en la industria nacional de vestuario, calzado e incluso de accesorios.
Los más afectados han sido los diseñadores que tenían sus propios negocios,
algunos de los cuales han tenido que liquidar porque "es muy difícil
competir contra empresas de este tipo, que contratan la confección de millones
de prendas en el mercado asiático", dice Carolina Devia, una de las
diseñadoras que acaba de cerrar su negocio en el norte de Bogotá. Ella está
aprendiendo lo nuevo en manejo de costos y logística para competir y su idea es
estudiar más en detalle las estrategias internacionales para luego regresar al campo
de batalla.
Hoy, el 42% de los colombianos compra este tipo de productos en almacenes
especializados, el 20% lo hace en las grandes superficies, el 9% en centros
comerciales y el porcentaje restante en los lugares donde encuentre todo lo que
busca: buen diseño, calidad en las telas, así como una adecuada relación
costo-beneficio, según las tendencias de moda internacional. Y como el objetivo
común que persiguen los nuevos empresarios es "convertir a Colombia en uno
de los mercados más importantes para el crecimiento global de sus
negocios", según lo han dicho representantes de estas compañías en el
país, la apuesta para los próximos años será agresiva en términos de inversión
publicitaria, comunicación y precio.
La propuesta peruana
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Ismael Enrique Ramírez, Agregado Comercial de la Embajada de Colombia y Representante de Proexport en Lima, ve en Topy Top un competidor interesante, no
sólo por ser el primer exportador textil de Perú, con ventas anuales al mercado
externo por US$120 millones y porque le maquila a clientes como Gap e Inditex (con sus marcas Pull and Bear y Zara) sino por la calidad de las telas y porque
es muy fuerte en algodón Pima, que sólo
se produce en Perú. "Este algodón tiene una calidad superior al algodón
egipcio e incluso al de Cotton USA",
destaca Ramírez. Además de esto, Topy Top tiene una extraordinaria experiencia en tejido de punto, lo que le permite
hacer el diferencial en los mercados a los que llega.
Algunos conocedores del sector consideran que, a pesar las fortalezas que tiene
la peruana y que le han permitido ser exitosa con sus dos marcas, Topy Top y Pima, las cosas no serán tan fáciles en
Colombia debido a que, a diferencia de Zara, que tiene reconocimiento
internacional, Topy Top solo se conoce
en Perú y Venezuela.
También están los que le apuestan al modelo de integración vertical que tiene
la empresa peruana que, sumada a la visión clara del negocio, le han permitido
crecer rápidamente con sus tiendas en Perú y en Venezuela, desde que decidió
entrar al comercio al por menor, pues tradicionalmente esta compañía había sido
únicamente industrial.
"Ellos no dan puntada sin dedal. Cuando incursionaron en el mercado
peruano del retail, con una primera tienda en 2003, se presentó un fuerte
remezón en el país porque la estrategia de ventas, sumada a la campaña de
comunicación, atacó duro a Zara y a Replay, generando una fuerte batalla
publicitaria y de precios", cuenta Ramírez. En Venezuela, según la
percepción de empresarios y periodistas del vecino país, sucedió algo similar a
finales de 2007. Ese año abrió el primer almacén de la cadena peruana en el
vecino país y este año completará 12 locales en Venezuela. Algunos de ellos
tienen 350 m2, otros 1.600 y los más grandes 2.500 m2, con una oferta
complementaria de las marcas deportivas Adidas, Nike, Umbro y Puma.
Estilo italiano
Ermenegildo Zegna, por su parte, se enfoca
en el mercado masculino de estrato alto, con la apertura de tiendas de 270 m2 y
una estrategia de servicio que busca imponer una nueva forma de hacer negocios
en el mercado del vestuario y la moda para hombres, en un campo en el que no
hay muchos competidores en el país, con excepción de boutiques, sastres y
marcas importadas.
Los locales vienen preparándose para la llegada de los pesos pesados de la
competencia internacional, pero hay diferencias. "Arturo Calle rompió con el mito de que
las tiendas de diseñador son exclusivas para un pequeño segmento de la
población y mediante sus vitrinas transmitió una comunicación diferente que hoy
lo tiene posicionado entre los más grandes del país e incluso fuera de
él", comenta Ana Lucía Jaramillo, consultora de moda, para quien la
llegada de todas estas nuevas marcas internacionales presenta dos escenarios:
uno en el que las marcas se segmentan, se organizan y definen sus estrategias y
otro en el que no pueden resistir la avalancha y se ven abocados al cierre de
sus negocios.
"Pienso que los competidores internacionales no son mejores que nosotros,
pero se destacan por hacer las cosas bien, tanto en el manejo logístico como en
la rotación de inventarios, y ahí tenemos mucho que aprender", sostiene Jaramillo.
Susana Gutiérrez, ex directora de Polo
Ralph Laurent en Colombia, añade que, a pesar de que se avecina una
competencia fuerte en el sector, esta era necesaria para que muchas compañías
revaluaran el enfoque de sus negocios y les inyectaran nuevas inversiones y
propuestas de valor.
En términos generales, los expertos opinan que la competencia será dura para
todos los protagonistas del negocio de la moda y del vestuario, pero
especialmente para las cadenas de almacenes y las grandes superficies que hasta
ahora empiezan a ganar terreno en el consumo de este tipo de productos.
Precisamente, cadenas como Éxito y Carrefour ya están reaccionando a la
nueva tendencia y han optado por aliarse con reconocidos diseñadores como Hernán Zajar, Pepa Pombo, Olga Piedrahita y Juan Pablo Martínez, entre otros,
para modernizar su oferta y buscar mecanismos que les permitan competir de tú a
tú con la nueva propuesta internacional.
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La percepción de Juan Vásquez, Director del área textil de Carrefour, es que con la entrada de Falabella y Zara,
la confección en Colombia se ha dinamizado, presentando ofertas con mayor
frecuencia y permitiéndole al consumidor comparar la calidad que le ofrecen las
diferentes marcas. "Hay que seguir trabajando duro", dice.
Para Almacenes Éxito, también ha sido
positiva la competencia, porque "nos obliga a estar al nivel de las marcas
y jugadores internacionales. Nuestro desafío es ofrecer opciones de producto de
todas las marcas y precios, pero también continuar con la tradición de apoyar a
los proveedores nacionales", agregan voceros de la cadena.
Entre tanto, algunas boutiques de diseñadores en el norte de Bogotá se debaten
entre la idea de cerrar o continuar con sus negocios y, en otros casos, la
estrategia ha sido la de colocar llamativos avisos en las vitrinas, en los que
se ofrecen descuentos que oscilan entre el 30% y el 70% del valor real de las
prendas, lo que a juicio de Jaramillo es una estrategia contraproducente,
porque resulta insostenible. "Cuando una tienda hace repetitivos
descuentos es señal de que se va a cerrar", dice.
¿Cuál es el camino?
Zara, Falabella y Topy Top, especialmente, son
calificadas internacionalmente como empresas arriesgadas y claras en su
comunicación. "No esperan a que otros lancen colecciones para seguirlas,
sino que asumen el riesgo y son oportunas para llegarle al consumidor. Esto
permite que el cliente tome una decisión más rápida sobre sus propuestas",
opina Ana Lucía Jaramillo.
Otro aspecto a favor de los nuevos competidores es que manejan una logística de
colecciones que les permite tener mercancía nueva quincenalmente, sin incurrir
en altos costos de producción.
Mejorar sus colecciones es otro aspecto en el que tienen que avanzar, tanto las
cadenas de almacenes como las marcas colombianas de trayectoria.
Tradicionalmente, se producen en Colombia dos colecciones al año con 6.000
unidades de producto para seis meses, mientras que los competidores
internacionales manejan cuatro colecciones con un menor número de prendas, lo
cual permiten tener nuevas propuestas y rotar los inventarios sin necesidad de
recurrir a grandes descuentos que atentan contra la viabilidad financiera de los
negocios.
Andrés Restrepo, Director de Mercadeo y Marketing de Inexmoda, dice que "la realidad ha
demostrado que la clave para que las marcas nacionales sean competitivas es que
empiecen a trabajar como lo hacen las internacionales" siguiendo las tendencias
de las temporadas, produciendo colecciones vendibles y variadas, que se adapten
a la paleta de color de cada temporada y que llenen las expectativas de un
consumidor que cada día sabe más de moda. "Las empresas nacionales tienen
que ser conscientes de la nueva realidad de los consumidores colombianos en la
que su constante exposición a los medios los convierte en clientes
educados".
La investigadora de mercados Raddar, e Inexmoda concretaron recientemente una
alianza para medir mensualmente el consumo de la moda y las prendas de vestir y
de esta forma poder ofrecer, permanentemente, a los empresarios colombianos
cifras actualizadas que les permitan diseñar estrategias para defenderse en los
mercados donde compiten.
Hasta ahora, ninguna empresa ha logrado los tiempos de producción de Zara, del Grupo
Inditex, que dos veces por semana llega con producto nuevo a sus 690
almacenes. En Perú y Venezuela, Topy Top se acerca a este récord y lo que se sabe es que en Colombia está mirando la
posibilidad de abrir una planta de producción en Medellín para tener parte de
su colección fabricada en Colombia con asesoría de los diseñadores que conocen
lo que busca y quiere el consumidor nacional.
Lo cierto es que en este negocio nadie puede quedarse de brazos cruzados. La
reacción debe ser inmediata, porque la experiencia de comunicación
internacional ha dado muestras de que esta puede ser una competencia voraz que,
si bien beneficia al consumidor final, puede poner en jaque la industria
nacional.
Fuente: Dinero.com





Comentarios (1)
Los invito a visitar esta web, puede serles muy útil, de acuerdo al panorame expuesto en este documento
Gracias
Publicado por Nidia Hernándea Gaitán | Mayo 22, 2008 7:46 PM
Publicado el Mayo 22, 2008 19:46