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La meta es para 2016, año para el cual esperan ocupar más de 100.000 personas. Uno de los desafíos es elegir el modelo de desarrollo más adecuado. Talento entre los profesionales locales, aseguran, sobra Las exportaciones argentinas de software y servicios informáticos alcanzarán este año los $1.350 millones, pero la meta del sector es llegar al 2016 con ventas al exterior por u$s3.000 millones.
El objetivo de las empresas del área incluye además contar
para aquel año con más de 100 mil personas ocupadas en forma directa, en
empleos de alta calidad.
Las previsiones de las firmas de software para este año son llegar a los $7.100
millones de facturación en el mercado doméstico y llegar a 50 mil empleados.
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Estos van desde los servicios IT (entre u$s10 y u$s20 la hora hombre), hasta el
de KPO (siglas en inglés por externalización de procesos de conocimiento), con
valores de entre u$s50 y u$s100 la hora y 25% de los ingresos por royalties.
Los servicios básicos incluyen soporte y atención al cliente, y el KPO está
vinculado a la subcontratación de funciones de valor, como ingeniería, diseño e
investigación y desarrollo.
El titular de la empresa Neuralsoft, Gustavo Vicenconti, explicó a Télam que
la diferencia entre exportar horas hombre y software terminado es tanta como
"vender trigo o galletitas".
Esta firma opera en el quinto nivel de la escala, pues exporta software
terminado, negocio en el que el nivel de royalties llega a 75% de los ingresos.
Pero esta industria no es como la alimenticia, y por ello las líneas entre el
servicio y el producto se vuelven difusas, ya que hay servicios que implican un
alto valor agregado y productos en los que la venta también conlleva servicios.
Gabriel Pineda, Director de Negocios Internacionales del grupo Datco, sostuvo que "la Argentina es un
mercado de bajo volumen de producción, comparado con los EEUU o Europa", y
destacó la necesidad de exportar "porque la venta local es pequeña".
Datco exporta esencialmente servicios y Pineda consideró "baja" la posibilidad de que el país llegue a ser un
referente de exportación de productos con propiedad intelectual.
Juan Navarro, de Hexacta, sostuvo a su
vez la importancia del valor agregado en los servicios, y explicó que en ese
caso "la barrera entre productos y servicio es indefinida".
"Vender horas hombre por barato no funciona. Argentina no es como
India", dijo Navarro, para agregar que en el caso de Hexacta se trata de "un modelo de
servicios que exige interactividad con el cliente, por lo que va más allá de la
hora hombre".
La elección del modelo
La industria avanza hacia la resolución de un modelo de desarrollo propio, que
le permita un crecimiento sostenido y mayores exportaciones, en un marco de
fuertes disputas en el ámbito regional.
Hasta el momento 95% de las exportaciones de empresas del área se identifican
con el "manpower" (horas hombre), modelo que a la India le reporta
ingresos anuales por u$s32.000 millones.
"Ese modelo no le conviene a la Argentina, ni por escala ni por costo ni
por cultura", consideró Miguel Calelo, titular de la Cámara de Empresas de Software y Servicios
Informáticos (Cessi).
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Un ejemplo de la diferencia cultural pasa por lo que están dispuestos a cobrar
por hora de trabajo un programador de la Argentina y uno de India.
En ese nivel de servicios, las horas hombre tienen un valor internacional de
entre u$s10 y u$s20, un precio por debajo de lo que aceptan hoy en la Argentina
los técnicos y especialistas.
"Es cierto que muchas empresas nacionales aún están en esa escala del
negocio, pero también es cierto que están trabajando por debajo de los
costos", apuntó Calello.
Hasta hace cinco años, las firmas locales del sector sostenían que no se podía
competir con India "por una cuestión de volumen", pero hoy, con un
dólar más cerca de los $3 que los $3,20 de hace dos meses atrás, vuelven a
aparecer las señales de alerta.
Pero además, sostuvo Calello, "el talento volvió a ser la moneda
internacional que pesa", y dejar a los profesionales de la Argentina
trabajando en esta rama del negocio es "un desperdicio".
Así, los modelos más adecuados para comparar a la Argentina son los de Israel e
Irlanda, donde el foco en el desarrollo de la industria local y las
exportaciones de valor agregado lograron elevar a 80% las ventas al exterior.
Israel exportó el año pasado u$s3.600 millones e Irlanda por aproximadamente
u$s5.000 millones.
En ambos países, recordó Calello, el sector público apuntaló la industria
local, no sólo con promociones sino con la creación de fondos de riesgo para financiar
a las empresas.
"Y cuando el sector privado se sumó a esos fondos de riesgo, el Estado se
retiró y quedaron en manos de privados", añadió.
Aquí, "sin esos capitales de riesgo el crecimiento será vegetativo",
ya que al menos las PyME del sector -la gran mayoría de las de capital
nacional- reinvierte 80% de sus ingresos.
"Si se incrementan los costos pasamos a no ser competitivos, y si no
tenemos utilidades no podemos reinvertir", agregó.
Calello señaló por último que para el sector privado el desafío es "la
asociatividad dura", la conformación de conglomerados de empresas, que
afronten juntas por ejemplo la tarea de posicionar el software argentino en el
exterior.
Fuente: Plusinformación



