|
Hubo un tiempo en el que el estándar de riqueza, el activo de reserva internacional capaz de saldar deudas, de ser intercambiable por cualquier otra cosa, era el oro. Las naciones adheridas al gold standard se habían comprometido a fijar el tipo de cambio de sus respectivas divisas en términos de una determinada cantidad de oro, el cual iba y venía en respuesta a los precios relativos entre países. Aunque el papel moneda se utilizaba en la vida cotidiana como medio de pago, con absoluta movilidad de capitales, cualquiera podía canjear sus billetes por oro, salir del país y, allá donde fuese, dirigirse a un banco simpático, hacer un depósito en metálico y obtener a cambio billetes en moneda local.
|
El flujo del oro funcionó para mantener la paridad del poder de compra (PPP,
Purchasing Power Parity) a través de una cantidad equivalente de oro entre las
naciones, evitando que los desequilibrios comerciales (déficits) perpetuos se
acumularan.
El mecanismo de control esencial del flujo del oro era la política de tipos de
interés: cualquier déficit de la balanza de pagos que redujese las reservas
debía acompañarse de una subida del tipo de descuento que, de un lado
contuviese la salida de capitales a corto plazo y, de otro, desincentivase el
consumo, el gasto de inversión y, finalmente, redujese el nivel general de
precios. Cuando operaba un superávit, el proceso era el inverso. Algunos bancos
centrales, no obstante, hacían trampas recurriendo a operaciones de mercado
abierto, esterilizando el aumento de reservas mediante la venta de títulos de
deuda pública, impidiendo de esta forma un incremento indeseable de la oferta
monetaria.
Debido a que las divisas estaban ligadas en términos de oro, su valor se
mantenía estable en torno a los puntos de importación/exportación del metal,
esto es, cualquier tensión en los mercados de cambio (exceso de demanda/oferta)
quedaba corregida, vía arbitraje, por los costes de exportación/importación. Si
la demanda de tenedores de A que quisieran cambiar por B excediese la demanda
de tenedores de B que quisiesen cambiar sus cromos por A, B tendería a subir.
Pero sólo hasta alcanzar un tipo de cambio tal que compensase convertir la
divisa A en oro y enviarlo hasta donde lo cambiasen por B. El resultado, relativa
estabilidad cambiaria, comercial, financiera, muy baja inflación media de largo
plazo, aunque volátil a corto, y florecimiento económico mundial apoyado en la
revolución industrial y el capitalismo weberiano.
|
Llegan los peros... El problema de los tipos de cambio fijos es que los ajustes
macro se realizan directamente sobre las variables: inflación, empleo,
producción, renta. La ventaja de una muy baja inflación media de largo plazo se
veía contrarrestada por movimientos acusados en empleo, producción y renta por
motivos varios, caseros o forasteros, ya que los shocks, las crisis de origen
diverso sufridas en un país, se transmitían, vía comercio exterior, a través
del flujo del oro. La inoperancia de la política monetaria trasladaba el peso
del ajuste a la fiscal, con un coste social, político y económico considerable,
impopular y al contado.
Con todo, baja inflación, reducidas expectativas de inflación a largo plazo
medidas a través de los rendimientos de la deuda pública, mantenimiento del
poder adquisitivo y un crecimiento real robusto.
La cosa se complica
Reino Unido, potencia mundial decimonónica, abandonó de facto el patrón oro con
el bloqueo de los albores de la Gran Guerra, al quedar sin suministros, sufrir
pánicos financieros, revueltas, moratoria de deudas y la suspensión de la Bank
Charter Act, el alma del gold standard. La emisión de papel moneda sin respaldo
para financiar gasto bélico y corriente estoqueó la economía del Imperio
Británico y el sucedáneo de reinstauración tras la Conferencia de Génova de
1922, sin previa devaluación de la esterlina, la apuntilló con una depresión
deflacionista anterior a la Gran Depresión.
Estados Unidos, a la sazón potencia novel ávida del testigo británico, adoptó
la Gold Standard Act en 1900. Los convulsos pasos para estabilizar su joven y
errático sistema financiero dotándole de un banco central conveniente
terminaron en el Sistema de la Reserva Federal, un consorcio interbancario
compuesto por 12 bancos comerciales y que oficialmente empezó a funcionar en
diciembre de 1913.
La FED emitía
notes, papel moneda denominado en dólares y respaldado por apenas dos quintas
partes de oro; notes que servían, a su vez, como reservas fraccionarias para
que los respectivos Bancos Nacionales expandiesen depósitos y los Bancos
Estatales ofreciesen créditos respaldados por los depósitos de los Bancos
Nacionales.
Este esquema, conocido como la Triple Pirámide Invertida de Jekyll, representa
una gran pirámide invertida (el sistema) compuesta de tres filas o niveles de
pirámides invertidas más pequeñas: el de la Reserva Federal (base), el de los Bancos Nacionales (nivel intermedio) y el de los Bancos
Estatales (nivel superior), permitiendo la emisión de papel moneda convertible
en oro y la expansión del crédito bancario con requisitos muy bajos de
reservas/encaje metálico.
|
El abandono formal u oficioso de la disciplina monetaria impuesta por el gold
standard, el exceso de papel moneda y de crédito para financiar gasto público,
políticas de estabilización y guerras, terminó pagándose con la Gran Depresión.
El gold-exchange standard, adoptado tras la Conferencia de Génova, fue un
paripé de disciplina ficticia a través de un dólar respaldado por oro, una
libra convertible en dólares (y en oro, pero sólo en lingotes y por bancos
centrales), mientras el resto de divisas eran convertibles en libras. Un fiasco
equivalente a una pirámide de monedas sobrevaloradas, convertibles entre sí y,
en última instancia, en el dorado metal. A esos precios, no había oro en el
mundo para aplicar la convertibilidad. La pirámide de dinero y crédito se vino
abajo. Crash. Gran Depresión. Hoover Vs. FDR, Presidenciales USA de noviembre
de 1932.
En 1933, ya con Franklin Delano Roosevelt como Presidente, New Deal mediante,
quedaron aprobadas las leyes que oficialmente sacaron a EE.UU del gold
standard, imponiendo un sistema monetario fiduciario elástico para combatir la
depresión y obligando a separar las actividades de banca comercial y de
inversión, además de asegurar los depósitos y autorizar la confiscación del oro
de ciudadanos y empresas, a cambio del cual se recibía papel moneda oficial que
tardó poco en ser devaluado por el gobierno y jamás recuperó su adorada
convertibilidad.
Fuente: WallStreeInversiones / Cotizalia










Comentarios (2)
HaY ALGUNA MONEDA CONVERTIBLE EN ORO ACTUALMENTE?
Publicado por Jose Torres | 7 de Enero 2009 a las 10:57 PM
Publicado el 7 de Enero 2009 22:57
Pongan halgo del sistema monnetariooooooooo =O
Publicado por Am,, | 16 de Abril 2009 a las 10:11 PM
Publicado el 16 de Abril 2009 22:11