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El Estado Uruguayo comenzó a generar energía con viento el jueves. Uno de los cinco molinos instalados en Maldonado empezó a proveer a la red eléctrica. Hasta ahora había emprendimientos privados, pero UTE también invirtió en molinos y los instaló en la Sierra de los Caracoles. Según las mediciones primarias, el nivel de eficiencia del parque de UTE estará por encima del promedio mundial.
El parque eólico de UTE se hizo por una condonación de
deuda. Uruguay le debía a España y los españoles “perdonaron” ese dinero a
cambio de que se compraran los equipos. Son cinco molinos ubicados a 10
kilómetros de San Carlos y son los más grandes (generan dos megavatios cada
uno).
Un aerogenerador instalado como el que empezó a girar la semana pasada cuesta
entre cuatro y cinco millones de dólares y tiene una vida útil de 20 años.
Todos los de gran escala miden más de una cuadra y vinieron de Holanda y de
España. El programa de eólica del Ministerio de Industria pretende que en
Uruguay se empiecen a fabricar, al menos, equipos de pequeña escala.
Contrario a lo que podría pensarse, el viento fuerte no es favorable. Con cuatro metros por segundo, el molino comienza a girar. Cuando llega a los 15 metros por segundo empieza a entregar energía, pero cuando alcanza los 25 se detiene por protección. O sea que si hay mucho viento, el molino se para.
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En Caracoles, la velocidad promedio del viento es 8,7 metros por segundo y los niveles de eficiencia son superiores al promedio. La eficiencia se mide comparando la energía real sobre la que se genera en una situación ideal de viento. Mientras que el promedio mundial es de 24%, en Caracoles, según las medidas, sería en el entorno del 40%.
La meta de Uruguay es que en 2015 haya 500 MW provenientes de energías renovables. Entre ellas está la biomasa y ya se están construyendo las calderas para producirla. En principio, se obtendrá de la quema de residuos de aserradero en Rivera, de cáscara de arroz en Treinta y Tres y de ambas en Tacuarembó. Si en 2015 se llega a tener 300 MW de eólica (como se prevé) aproximadamente el 7% de la energía eléctrica consumida será de ese origen.
Por ahora, el mapa de molinos es muy simple, porque sólo hay
dos departamentos involucrados: Rocha y Maldonado. El mes pasado tuvo gran
difusión la visita a Rocha del Vicepresidente Nin Novoa para inaugurar el parque
de Nuevo Manantial, un emprendimiento de inversores argentinos que combina
explotación de olivos con generación de eólica y que tiene 16 molinos, doce de
500 kilovatios y cuatro de un megavatio.
La misma combinación olivos-eólica hace la firma Agroland en Maldonado. También
son argentinos e invirtieron en tres molinos que funcionan desde 2006.
Una de las restricciones para los molinos es que no se
coloquen en las rutas de las aves migratorias. También se exige que la
caminería no erosione el terreno y que no estén cerca de un núcleo urbano,
porque producen sombra. Además se controlan los ruidos, que según Pérez son
menores que los que produce un bosque de eucaliptos.
En cualquier caso, en Uruguay los molinos no son novedad. Eran parte del
paisaje uruguayo en los años 50, aunque se fueron extinguiendo a medida que
avanzó la electrificación. De todas maneras, los de pequeña escala son muy
comunes en establecimientos rurales que usan sistemas autónomos.
En el campo hay muchos molinos pequeños que cargan una batería. Con esa energía se mira televisión o se usa alguna nevera, por ejemplo. En muchos casos, estos molinos se usan combinados con paneles solares que también se importan (hay cuatro empresas en este negocio), porque en Uruguay no se producen.
A nivel mundial, el 1,3 % de la energía eléctrica es de origen eólico. Un país ejemplo es Alemania. Entre Dinamarca, España, Alemania y Estados Unidos concentran el 75% de la potencia eólica mundial. En Uruguay recién se empieza, pero todo indica que habrá que acostumbrarse a los paisajes poblados de gigantes blancos.
Fuente: 180.com







