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La crisis global puso de manifiesto la debilidad (o la
inexistencia) de estrategias de marketing en muchas empresas. Ahora, en un
nuevo contexto más competitivo que nunca, la clave radica en el
posicionamiento...
La conocida frase de W. Buffet "Sólo cuando baja la marea se sabe quién
nadaba desnudo" referida a los efectos de la crisis financiera, también
puede aplicarse a lo que la crisis ha puesto en evidencia sobre las estrategias
de muchas compañías.
Describamos brevemente la situación. Hace ya años que entramos en una era híper
competitiva, en la que para cada producto o servicio, hay decenas de empresas
que lo ofrecen en todo el mundo, compitiendo las 24 horas del día, los 365 días
de año. Y todas con un nivel de calidad más que aceptable pues el acceso a la
tecnología y la mejora continua se ha democratizado.
Para terminar de empeorar el cuadro, venimos del ciclo de mayor crecimiento mundial desde la post guerra, durante el cual aumentó la capacidad instalada, agravando la sobreoferta subyacente. En aquel contexto, la solución parecía relativamente sencilla. Aprovechando el auge de consumo financiado por el crédito a bajo costo, básicamente era cuestión de dinero: con comunicación masiva e imagen corporativa se intentaba (y a veces se lograba) casi todo.
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Pero, hace tiempo que los mercados dejaron de responder a los estímulos que
funcionaban en el pasado. El mejor producto, la creatividad más original, y la
campaña más costosa ya no son suficientes. Y ahora, en crisis, la marea bajó...
Compitiendo en el nuevo escenario
Competir sólo con eficacia operativa, es decir, por mejores precios, calidad,
productividad o alto nivel tecnológico y un excelente sistema de distribución
no es suficiente. El problema radica en distinguirse de las demás ofertas. En
realidad, hay que lograr que sean los clientes quienes la distingan y, dentro
de lo posible, la consideren la primera opción entre las disponibles. Este
nuevo escenario no afecta solamente a los productos/servicios de consumo
masivo, sino también a los denominados B2B, B2Corp y por supuesto, a los de
nuevas tecnologías.
A pesar de lo fácil que resulta entender esto, muchas empresas tratan de
mejorar su posición con promociones diseñadas sólo para cambiar la mente de sus
clientes potenciales. Es una ilusión, resultado de la falta de análisis
objetivo de la realidad.
Lo que suele ocurrir es que, en muchos casos, los esquemas de comunicación
elegidos resultan vacíos, impersonales y totalmente pasajeros. No existe la
estrategia (no olvidemos el axioma: primero la estrategia, después la
comunicación).
Sin embargo, ahora que la marea bajó, (y que no resulta fácil costear campañas
millonarias pues hay que cuidar el efectivo) es más fácil advertir quiénes
nadaban desnudos: aquellos que no tienen un posicionamiento claro y
preferencial en la mente de los clientes potenciales. Precisamente, son éstos
quienes se apresuran a elaborar un festival de planes "anticrisis"
que no pasan del estatus de tácticas, tales como descuentos y promociones.
Así pues, queda claro que ya no se trata sólo de ofrecer el mejor producto o
servicio, se trata de que los clientes potenciales lo perciban como tal.
También queda claro que el problema, más que conocer cuáles son las necesidades
del cliente, es sobresalir de forma clara y preferencial de esa masa de ofertas
que está tratando de satisfacer las mismas necesidades. Así, se hace
imprescindible crear una posición específica y diferencial en la mente de los
clientes, para instalarnos y mantenernos allí con una "marca a fuego"
y en un lugar preferente con relación a la que ocupan los competidores.
Para intentarlo, hay que tener presente algo que para muchos es todavía difícil
de aceptar: el marketing no es una guerra de productos; es una guerra de percepciones.
El posicionamiento, tal como lo definió Jack Trout, es uno de los conceptos más
utilizados y menos comprendidos. No es algo que se hace con el producto o la
empresa, ni se refiere al ámbito geográfico en el que estará presente, ni a la
cuota de mercado que se controla...
El posicionamiento parte de un producto, pero no se refiere al Producto, sino a
lo que se hace en la mente de los clientes potenciales en relación con él.
El posicionamiento es algo (una posición ventajosa) que hay que fijar en la
mente de los clientes, para que cuando surja la necesidad, ésta venga
"atada" a nuestra propuesta, antes que a la de otro competidor. El posicionamiento
es la esencia de la diferenciación. Por lo tanto, debe ser la referencia del
plan estratégico. Es más que una estrategia de marketing, determina la
estrategia del negocio.
Quienes hoy continúan teniendo éxito, en un escenario de "marea baja",
son los que han aprendido las reglas y juegan bien a este juego. Así que,
comprender el concepto y saber estructurarlo es imprescindible en el entorno
actual, tan ferozmente competitivo. Todo el mundo puede jugar para salir
adelante. Y quien no use estos principios, puede estar seguro de que sí lo
harán los competidores.
Roberto De Stefano
Socio Fundador de Positioning, socio de Trout & Partners
Group para Mercosur y Centroamérica. Profesor del Área Dirección de
Marketing de ESADE
Business School.
Fuente: MateriaBiz








Comentarios (2)
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El equipo de Marketing Mega Virtual
Publicado por Marketing Mega Virtual | Marzo 31, 2009 5:09 PM
Publicado el Marzo 31, 2009 17:09
Es un artículo adecuado a la coyuntura, por la recesión global que atravesamos. Aunque el presupuesto de marketing sea más reducido este año, este se debería renovar y mejorar las estrategias de marketing para atraer clientes y expandir su negocio.
La idea es simple. Si nuestro producto o servicio es útil para las personas, y somos autoridad en la prestación de ese bien o servicio, pienso que deberíamos utilizar los conocimientos para informar y ser útil para los clientes, en lugar de gritar, presumir e intentar taladrarles el cerebro con información. De manera que deberíamos establecer una relación con ellos que les ofrezca confianza y le coloque en una posición de liderazgo.
Newt Barrett, fundador de la firma de asesoramiento en marketing Succeeding Today
(www.succeedingtoday.com), es un líder intelectual en este nuevo modo de comunicarse con los clientes y ofrece seis consejos para este método novedoso y rentable de llegar a los clientes:
1. Concentrarse en el cliente.
2. Céntrese en el cliente a través de un sitio web repleto de contenidos útiles.
3. Desarrollar un blog.
4. Volver a considerar el tono de los boletines informativos o comience a publicar uno
5. Siempre remitir a los clientes a nuestro sitio web.
6. Confiar en un profesional de marketing de contenidos para convertir nuestro mensaje en la información relevante y útil que se desea transmitir a los clientes.
Todo esto no es más que el Marketing de Contenidos y que se presenta como la mejor elección para renovar nuestras estrategias a muy bajo costo.
Saludos y hasta pronto
Héctor
hector@hookprgroup.com
Publicado por Hector | Abril 1, 2009 12:58 PM
Publicado el Abril 1, 2009 12:58