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El alga cladophora, florece en todo el Báltico y en otras partes del mundo, siendo muy abundante. Los responsables del proyecto, la profesora Maria Stromme y Gustav Nyström descubrieron algo positivo en ella: su estructura, básicamente celulosa, que puede servir para elaborar un sustrato como base para una batería ecológica.
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“El alga tiene una estructura celulosa especial, caracterizada por su gran superficie. Con esta clase de recubrimiento, y con una capa tan fina de polímero conductor, tuvimos éxito en la producción de una batería que no pesa casi nada y que mejora el tiempo de carga y capacidad típica de las baterías a base de celulosa”, señaló Nyström entusiasmado.
Hace tiempo que Stromme y su colega Albert Mihrayan vienen trabajando en este tipo de vegetales, investigaron durante años las propiedades de la celulosa de distintas variedades de algas para el uso farmacéutico.
Para concluir, este resultado abre nuevas posibilidades para la producción a gran escala de productos para el almacenamiento de energía que respetan el medio ambiente, además de ser rentables y ultra ligeros.
Fuentes: LiveScience, TuExperto, red10.com







